PARÓ DOS EN LA TANDA TRAS UN 0-0 DRAMÁTICO
Casillas entierra la maldición
ÁNGEL GONZÁLEZ
Actualizado domingo 22/06/2008 23:32 horas
MADRID.-Miró al cielo, a sus compañeros y apretó los puños. La España futbolística ya nunca volverá a ser la misma. Casillas, con los dos penaltis parados en la tanda a De Rossi y Di Natale, desterró dos lustros de complejos y frustraciones de cuartos, de tantas tandas de tragedia y... ante Italia. Casi nada de un plumazo. España, con más fútbol que la campeona del mundo en 120 minutos de drama, desgaste y remates torcidos, merece jugar con la sensación rusa una plaza en la final de Viena. ¡Ave Casillas! [Narración y penaltis]
El primer acto derivó en un asunto puramente táctico, de músculo y una tensión que encubrió el feísmo de un partido que acabó en apología de la agonía. España, con Senna emperador de la zapa, se dedicó a tocar y tocar para distraer sin casi remate entre los tres palos. Cada llegada fue como un parto. Un incansable magisterio de toque estéril e improductivo.
Italia, que comenzó con la línea de presión arriba, entregó el balón por completo y fue reculando hacia atrás, que eso, como lo de soltar balonazos, nunca les dio ni les dará vergüenza. Apenas conectó con Luca Toni, que aparte de un cabezazo que desactivó Marchena, no rascó una sola bola en 45 minutos turbios como la valentía italiana. Cassano, la única variante ofensiva potable de los blancos, aprovechó el lado débil de España -quien iba a decir que sería Sergio Ramos- para mantener algo de dinamismo y encarar al español cuantas veces pudo.
España se empachó hasta de balón, pero la trinchera italiana, poblada de centuriones, vigiló muy de cerca la gran movilidad de Villa y Torres. Silva, como pasaba con el duelo Cassano con Ramos al otro lado del campo, se las hizo pasar canutas a Grosso quebrando la cintura casi cada vez que quiso. La pena fue que el árbitro birló a los españoles un par de faltas tan peligrosas como claras. España daba sensación de más orgullo y grandeza también porque Silva, junto con el impagable trabajo de Senna en la medular, no se cansó de porfiar por su costado y el centro en un día negado para la conclusión de la jugada.
Luis apostó a todo por el partido con la entrada de Cesc y Cazorla -por Xavi e Iniesta- en la segunda mitad. Pero Donadoni también mandó subir las líneas. Y en un barullo tras un balón rebotado por un tiro de De Rossi se armó un cisco en el que Italia estuvo a punto de sacar premio como tantas otra veces en su arte y abuso del feismo. Pero Casillas, el hombre de la noche, tiró de reflejos para salvar con el pie izquierdo un remate a bocajarro de Camoranesi que era un gol cantado.
Luca Toni -aún cuando parece que no está- siempre es una amenaza porque empezó a recibir más alimento. Y Donadoni metió Di Natale por un Cassano mucho menos pinturero en la segunda mitad. A España le seguía faltando la verdad, el pase final aunque el balón volvió a su poder. Subió la tensión en unos minutos en los que Italia se volvió a sentir acomplejada, cansada de que España volviera otra vez a manosear el partido, a negárselo.
Y entre estirones de España y tiritonas de Italia prosiguió el drama hasta desembocar en una prórroga de cuchillos largos. España, en un contragolpe de vértigo, rozó el KO en un doble disparo de Cesc y otro de Silva que se fue por un palmo. Temblaban los 20.000 italianos, que no tardaron en responder. Siempre lo hacen.
Italia contestó con un remate de Di Natale que obligó al mejor de los Casillas, el héroe final de la tragicomedia vienesa. Así prosiguió el camina y revienta de una prolongación sin dominador claro. Más cansacio, pura épica de la resitencia y escasísimas llegadas certeras. Faltaba lo de siempre, el último pase, remate entre los tres palos, precisión en el control de la verdad, como el que se le fue a Villa en la segunda para de la prórroga tras un envío medido de Silva.
Sí... a jugársela los penaltis. Y esta vez emergió la figura de Casillas, que voló como los elegidos en los penas de De Rossi y de Di Natale, y desterró por fin los complejos de España en la tanda... y ante Italia. Sí, la misma tanda que nos enseñó la tragedia en Corea'2002 (ante Corea), Inglaterra'96 (Inglaterra) y México'86 (ante Bélgica), convertía a la España futbolera en lo más dichosos del mundo. Ya era hora, desde Francia'84, España no pisaba semejantes alturas.
http://www.elmundo.es/eurocopa/2008...1214150831.html
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«Mi escudo, mi espada y mi lanza, son mis únicos tesoros»























