Además, podréis dedicar canciones... y alguna vez que otra, hasta hay un locutor que está loco... (en ese caso, os recomiendo a los cuerdos apagar inmediatamente la radio, pues tiene efectos secundarios cuya cura hasta hoy se desconoce...)

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En medio de las prisas, las angustias, los miedos, los atascos y las hipotecas; los niños juegan, las puestas de sol se suceden, la risa acaricia el silencio, las viejas canciones nos traen dulces recuerdos y siento profundamente que merece la pena vivir.











